-yo: "no me jodas que no te gusta"
-tú:"nada"
-yo:"¿sabes si entiende?"
-tú:"no sé tía, tiene novio...espera voy a ver si le saco algo"[...] Creo que si se le empuja, cede.
-yo:Pensé:(y tú, hija, si te empujo, cedes?) Pero dije:"ok,ya veremos"

No me daba cuenta de quién llegaba tarde al trabajo y sí estaba pendiente de a qué hora llegabas?
Te buscaba continuamente?
No eché a tu novia del trabajo?
Pensé "mmm" cuando deduje que te gustaban las mujeres?
Confiaba en tí tanto?
Me fijaba en cada detalle de tí?
Me molestaba cuando me contabas tus líos?
No me hacía gracia que me dijeses el morbo que tenía ésta o aquella?
Te permitía cosas que no al resto?
Porque me gustaste desde primera hora.. por éso...
-¿Vienes a tomarte una "servesita"?
Hicimos un botellón las navidades pasadas, seguías mamoneando en el día a día, seguías picándome y calentándome en el trabajo, aún era tu jefa. No podías tener más morbo. Me hubiese encantado tener una varita mágica para hacer desaparecer a tu novia y taparle la boca de momento, y seguidamente haberte echado un polvo memorable. No recuerdo de qué hablamos. No recuerdo qué hicimos. Pero no se me olvida el calentón que tuve toda la noche. Tu novia se empeñó en que me llevábais a casa, ya insistí todo lo que pude porque sabía que la dejabas y volverías, pero todo fue en vano. Las tres en el biplaza, te miraba de reojo y te veía con 2 copas de más y la chaqueta de cuero, tu novia con una subida en una rodilla tuya y en otra mía. Me dejásteis en casa y calculé el tiempo en el que ya estarías sola, te puse un sms desde el portal, sin subir, esperando la respuesta.Fue divagante y escurridiza. Segundo sms, directo y en bandeja.La respuesta, tres ja-ja-ja y alguna broma. Subí la escalera de mala leche, no viniste, me metí en la cama con una paja oliendo a tu chaqueta y el móvil en la almohada, segundo no, y aún hubo otro más..
Lo que te gustaba un mamoneo no era normal. Debía ser divertido tontear con la jefa, vacilarle delante de la gente, sentirte con ése derecho, porque mientras te montaba la bronca pensabas “qué morbo..” si lo llego a saber, podría haber estallado de ira.. pero yo sólo veía que mirabas muy seria dándome la razón. Ésa tarde no se me olvida que estuviste como un día más, sentándote encima de mí en plan “broma”, diciéndome que “hoy sí que traes morbo”, paseándome el escote por la cara, mientras yo, miraba la pantalla del ordenador, tecleaba con cara de pocos amigos, y pensaba “verás ésta.. un día se va a llevar una sorpresa..”. Ése día ya estaba especialmente caliente y encima tu pareja no trabajaba, en la puerta fumándonos un cigarro, estuviste provocándome durante 10 minutos más hasta que ya no pude más y mirándote seriamente, te dije: “ok, acompáñame al coche”; fue la primera vez que directamente te ofrecí el ir un poco más allá, cansada de soportar la presión de calentarme continuamente pensando que no iba a hacer nada más. En ése momento, te empezaste a reír (hoy sé que esa risa significa que te quedas cortada), tiraste el cigarro y entraste a trabajar. Primera reacción que me deja plantada en la puerta, primera sensación de “¿entonces qué quiere?”..si hubiese podido, te hubiese borrado de mi mente, pero hubo más, éste sólo fue el primer NO.
Desde que te vi la primera vez tenía la seguridad de que conectábamos, porque cuando pasabas cerca de mí veía un delgado hilo de seda que conectaba mi cabeza con tu pecho. Me gustaba pasearme y utilizar la ventaja que tenía en esos momentos, sabiendo que te despertaba el morbo, y desde entonces, todo el tiempo que nos unió sólo esa delgadez, se basó en juegos de azar en los que yo hacía trampa y cambiaba las cartas, para hacer de vez en cuando, una pareja de ases que te sorprendiera, muerta del morbo que me provocabas al pasar por mi lado, soporté tus caderas en mi mesa, tus manos en mi espalda y tu entrepierna, enredada en las de tu novia, mientras sin apostar nada, me jugaba la estabilidad que yo tenía con las cartas en la mesa, y mi marido en casa. Mujeres de un solo polvo, infieles ambas, diversiones de una noche, la cama de una borrachera, la curiosidad y el morbo se rebatían entre lo que se debe y lo que apetece, y saltando y desviándome por donde pude, preferí que pensaras que era un juego,que yo no era capaz, para ir robándote las estrategias, para ti un juego, para mí un polvo, y con el mismo idioma en la boca, pero sin llegar a un entendimiento, pasaron los días...unos en los que yo quería y tú bromeabas,otros en los que tú querías y yo..no me daba cuenta.
